CHANDRA NAMASKAR
- 12 jun
- 22 min de lectura
Trabajo de Fin de Curso de María Jazmina Batista Meul

ÍNDICE
● Introducción
● El misterio de Theia
● Luna y mujer, prehistoria
● Cómo nos afecta la Luna
● Chandra Namaskar
● Beneficios del Chandra Namaskar
● Chandra, dios de la luna en la mitología hindú
● Reflexión final
Mandala de Chandra, Dios de la Luna, finales del S. XIV y principios del S, XV
Introducción
Hace muchos años, cuando era pequeña, me ponía a contemplar el acantilado de Martiánez y me preguntaba qué clase de personas vivían ahí, en cuevas, cómo era su día a día, que hacían para alimentarse, para entretenerse…cómo era el paisaje hace cientos de años. Cerraba los párpados y quería ver todo, con esos ojos que ya no están, intentaba sentirlos e inconscientemente me trasladaba a esa época, a esas cuevas, a esa vida. Me invadía una extraña sensación de felicidad y nostalgia.
También recuerdo preguntarle a mi madre sobre esa gente que habitaba esas cuevas y qué había sido de ellos, ¿¡dónde estaban!? Ella evidentemente me miraba extrañada y me decía que ahí nunca habitó nadie, que la gente no vivía en cuevas. Pero yo los sentía y aún los siento. Me sentí infinitamente feliz cuando descubrí, por casualidad, que allí sí vivió gente, es más, fueron habitadas por un importante mencey llamado Bencomo y que en esos acantilados había una caverna conocida como la Cueva de los Siete Palacios y que era una de las residencias de dicho rey. Esta cueva estaba en un lugar privilegiado, al lado de un manantial de agua fresca, junto a una zona de buenos pastos y frente al mar, lo que permitía una alimentación basada en peces y moluscos. Pasaron los años y con el ajetreo del colegio y las actividades extraescolares me fui olvidando de ellos hasta que un día, con doce años, cayó en mis manos un libro de arqueología “Dioses, tumbas y sabios” de C.W. Ceram. Curiosamente este libro lo comencé a leer encima de la ladera de Martiánez. Era un libro fascinante, hablaba de arqueólogos y civilizaciones perdidas. Se convirtió en mi libro preferido, tanto es así que me lo he comprado cinco veces, unas porque lo prestaba y no me lo devuelven y otras porque me lo llevaba de viaje y me lo olvidaba en algún destino. Se convirtió en mi libro de mesilla de noche, el que me gustaba ojear antes de ir a dormir, algo así como una Biblia. Todavía no entiendo cómo me lo podía dejar atrás.
Me interesé poco a poco por la época prehistórica, sobre todo la Edad de Piedra. Me pareció fascinante cómo esos primeros humanos comenzaron a crear herramientas y armas con piedras, y también realizaban pinturas y grabados en las cuevas. Empezaron a estudiar la luna y sus diferentes fases y la incluyeron poco a poco en su día a día. Se dieron cuenta de que la luna influía en la naturaleza y que sus ciclos interferían en las mareas y las cosechas. Parece ser que en algunos estudios se ha descubierto que fueron las mujeres las primeras en crear los calendarios lunares al estar la luna en sintonía con su menstruación. En el Paleolítico Superior se han encontrado multitud de estatuillas de representación femenina que se interpretan como cultos a la fertilidad y a la diosa madre, pues en esta época la mujer jugaba un importante papel en los rituales relacionados con la fertilidad, la procreación y la enseñanza de los hijos.
Poco a poco, a lo largo de la historia, el culto femenino fue cediendo al masculino, cambiaron las creencias, los dioses cogieron el rol de protectores y guerreros y las deidades femeninas fueron relegadas a un segundo plano. En el yoga, que tiene sus raíces en la India y se cree que apareció hace más de 5.000 años, sucedió que la práctica comenzó siendo meramente masculina y en ella se compartían enseñanzas y conocimientos que pasaban de maestro a alumno. Los escritos de esta práctica se encuentran en los Vedas, antiguos textos sagrados del hinduismo. Ya en el s. XX, la mujer empezó a realizar yoga de manera más activa y surgieron importantes figuras femeninas como Sri Anandamayi Ma e Indra Devi.
Cuando comencé a practicar yoga, hace unos diez años, una cosa me pareció curiosa, y es que en el mundo del yoga todos conocían el Surya Namaskar, con sus múltiples versiones, y muy pocos el Chandra Namaskar.¿Por qué no se le rinde el mismo homenaje a la luna? Si la palabra “Hatha” significa sol y luna (Ha es sol y Tha es luna) ¿por qué queda la luna en un segundo plano? Mi primer contacto con el Chandra Namaskar fue una tarde de invierno de luna llena en la que la clase comenzó de forma diferente. La profesora nos colocó en el lado derecho de la esterilla, puso música relajante, con el sonido de algunos tambores africanos de fondo, y nos explicó la secuencia a seguir. Empezamos todas juntas para luego proseguir cada una a su ritmo, según vibrara en ese momento. Descubrí un “vinyasa” de movimientos suaves, poderosos y muy femeninos. Era como una meditación en movimiento, como una danza, lo que me hizo sentir súper conectada conmigo misma. Al finalizar la clase le comenté a mi profesora que me había encantado esa secuencia y ella, sorprendida, me dijo que si no conocía el Saludo a la Luna. Quedamos tan fascinadas que la profesora nos prometió realizar ese saludo cada luna nueva y luna llena. Así fue cómo surgió este “flechazo”. Para mí fue todo un descubrimiento, ya que en todos mis años de prácticas de yoga nunca había realizado esta secuencia. Aún hoy me pregunto: ¿cómo es posible que un “vinyasa” tan apacible, femenino y, a la vez, tan potente fuese tan desconocido en el mundo del yoga?
El Chandra Namaskar es una secuencia de la cual me ha costado mucho recopilar información. Tanto es así que no he podido encontrar ningún libro con documentación detallada. Finalmente, después de una larga búsqueda y varias páginas de internet en distintos idiomas, han podido facilitar el que continuara con este proyecto. Una vez recopilada toda la información llegó el gran dilema: cómo empezar y cómo enfocar mi trabajo. Aun teniendo la documentación y la idea, me surgían algunas dudas sobre si este iba a ser mi trabajo definitivo. Los escasos testimonios y la poca proyección que en el mundo yogui tenía de el Chandra Namaskar, fueron algunas dificultades que se me planteaban como un handicap para seguir adelante con el proyecto, pero decidí aceptar el reto.
Poco a poco empecé a trabajar y, como por arte de magia, iban apareciendo los datos que necesitaba en cada momento. Al ser un trabajo dedicado a la luna y su poder femenino descubrí información totalmente desconocida para mí. No quería que este trabajo tratase de menopausia, asanas para aliviar su dolor, aparato reproductor femenino,… de eso ya hay mucho escrito. Mi búsqueda siempre fue por otro lado, más espiritual e histórica. El camino se empezó a allanar y, paulatinamente se iba construyendo un bonito proyecto muy ilusionante para mí. Las fases cerraban el círculo de la luna, hasta culminar en la luna llena que simbolizaba el fin de este trabajo dedicado a Chandra Namaskar.
El misterio de Theia
A lo largo de los siglos siempre ha habido un extenso debate referente a cómo se creó la Luna. Según la NASA Lunar Science Institute (NLSI), hace unos 4,5 millones de años, un objeto de las dimensiones del planeta Marte al que llamaron Theia, chocó contra la Tierra y de esa colisión se formó la Luna. Theia orbitaba alrededor del sol y tenía la misma trayectoria que la Tierra primitiva, este objeto fue creciendo y debido a su masa ganó velocidad atrayendo su fuerza gravitacional hacia la Tierra hasta propiciar una violenta colisión en la que Theia prácticamente se desintegró. La Luna se formó debido al disco de escombros que formó ese impacto, según la NASA tardó aproximadamente cien años en formarse. Esta hipótesis puede explicar por qué el núcleo de la Tierra es más grande de lo esperado para un cuerpo de su tamaño. Al chocar ambos, se mezclaron sus núcleos y sus mantos. El nombre de Theia proviene de la mitología griega. La diosa Tea era una titánide y madre de Selene, diosa de la Luna.

Luna y mujer, prehistoria.
Existen multitud de estudios antropológicos que revelan cómo infinidad de culturas paleolíticas, o incluso anteriores, aprendieron, a través de la observación de la luna, cómo la tierra, el ciclo de la vida, y el reino animal y vegetal se regían por las fases de este astro. Incluso comprobaron que el ciclo menstrual de la mujer estaba asociado a ella. Todo ello hizo que la luna alcanzara la categoría de diosa. “Gentes primitivas de la historia de la humanidad, la luna al igual que la totalidad de la naturaleza se experimentaba como la diosa madre, de manera que las fases lunares pasaron a ser las fases de la vida de la madre. La luna creciente era la joven doncella; la luna llena la mujer en cinta, la madre; la luna nueva, la anciana sabia cuya luz estaba en su interior.” (Baring, 2005:36) Antiguamente se realizaban ritos y se contaban historias explicando a las niñas la unión existente entre la menstruación y la naturaleza, así ellas entendían este vínculo como algo sagrado que las unía a la naturaleza y no como algo “sucio". Existen algunas obras de arte que datan del paleolítico en la que se observa la importancia de los ciclos lunares y en algunas de ellas está vinculada la figura de la mujer:
● El hueso de Lebombo (aprox. 37.000 a 44.000 a.C) hallado en Border Cave, entre Sudáfrica y Suazilandia, fue descubierto por Peter Beaumont y pertenece a un fragmento del peroné de un babuino. En él aparecen 29 incisiones paralelas (aunque se cree que son 30 porque falta justo el extremo). Según el Libro Universal de las Matemáticas este hueso pudo haber sido un contador lunar utilizado por las mujeres africanas para calcular sus ciclos menstruales.

Calendario lunisolar de L´Abri Lartet (aprox. 33.000 a.C) descubierto en la Dordoña, Francia. Este calendario servía para marcar el paso de las estaciones, para planificar cosechas y marcar fechas de celebraciones religiosas.

El hueso de Abri Blanchard (25.000 a 30.000 años de antigüedad aproximadamente), fue tallado sobre un omóplato, está repleto de 69 muescas que se han interpretado como notaciones lunares que siguen la trayectoria de la luna. El investigador Alexander Marshack considera que las incisiones corresponden al paso de la luna, día a día, por sus diferentes fases durante un período de 69 días.


Calendario lunar de Dolni-Vestonice (28.000 a.C.). Son unos fragmentos de piedra encontrados en la República Checa en los que se representa el ciclo lunar tanto en fase creciente como decreciente.

Estatuilla de Laussel (entre 20.000 y 24.000 años de antigüedad) que fue descubierta en la localidad francesa de Dordoña, muy cerca de la famosa cueva de Lascaux. La estatuilla representa a una mujer que sostiene en la mano un cuerno de bisonte con trece muescas mientras que en la otra mano descansa sobre su útero, en avanzado estado de gestación. Según detallan Anne Baring y Jules Cashford en su libro El mito de la diosa, el cuerno simboliza la luna creciente y las trece muescas evocarán los trece días que dura esta fase y, a su vez, también representan los trece meses del año lunar.

Hueso de Ishango (aprox. 20.000 a.C.). Descubierto por Heinzelin en 1950 en la R.D. del Congo. Este hueso pertenece al peroné de un babuino y tiene una incrustación de cuarzo en uno de sus extremos. Hay dos teorías acerca de este descubrimiento, la más fuerte es que pertenece a un sistema primitivo de conteo y la segunda y no tan aceptada es la de un calendario lunar. La teoría del calendario lunar fue sugerida por Alexander Marschack y apoyada por la educadora y etnomatemática Claudia Zaslavsky.

En Hungría, en el yacimiento de Brodogkeresztur (20.000 a.C.) encontraron una piedra caliza que los expertos interpretan como un calendario lunar. Esta piedra presenta en su parte superior dos líneas verticales, la de la izquierda representaría la luna nueva junto con doce muescas talladas que se interpretan como los días de cuarto creciente. La parte plana serían los tres días de la luna llena. Las muescas de la derecha representan el cuarto menguante y la línea vertical derecha se interpreta como el último día del mes lunar.

En el yacimiento siberiano de Mal´ta en Irkutskaya Oblast (entre 18.000-15.000 a.C.) el arqueólogo Boris Frolov encontró una placa de marfil de mamut que interpretó como un calendario lunar. Se observan unas incisiones en forma de una gran espiral que suman un total de 243 orificios, mientras que en el exterior de la gran espiral aparecen otras más pequeñas sumando unas 122 insiciones. Esta suma corresponde a los 365 días del año. Según los arqueólogos, los 243 días corresponden a la duración del invierno siberiano, mientras que los 122 pertenecen al verano.

En la cueva de Abrí Du Roc Aux Sorciers (13.000 a 11.000 años de antigüedad) podemos observar tres enormes esculturas femeninas representando una trinidad. Estas figuras aparecen sin pies ni cabeza sobre un bisonte. Estas tres mujeres esculpidas en la roca son de tamaño natural y representan tres estados diferentes de madurez. En la primera, la redondez del vientre representa a una mujer joven embarazada (sería la Luna llena, representando a la madre). La segunda tiene una forma más redonda representando a una mujer más madura (Luna menguante, la mujer cuando comienza a envejecer). Y la tercera imagen tiene curvas menos pronunciadas en las que no queda claro si se trata de una niña o una anciana (Luna creciente, joven doncella; o Luna nueva, anciana).

Calendario del Aculadero: canto rodado hallado junto a unos antiguos corrales de pesca cerca del Puerto de Santa María (Cádiz) en el yacimiento arqueológico de El Aculadero. Pertenece al período Paleolítico y en él sale representado un ciclo lunar. Según las investigaciones, el escenario que representa la zona lascada es la que se puede contemplar desde el baluarte de Santa Catalina en la que podemos observar la escollera y la playa. Por consiguiente podemos decir que el hombre del Aculadero fue un conocedor de los ciclos lunares y estacionales con la finalidad de optimizar la pesca de corrales.

Piedra paleolítica del Tolentino(más de 10.000 años): este misterioso canto fue descubierto en 1884 en Tolentino (Italia). En él se muestra una figura femenina con cabeza de animal. Los expertos aún no tienen claro el significado de esta pieza, posiblemente sea un símbolo de poder o fertilidad.
Más adelante, en diferentes culturas y períodos de la historia, la figura femenina como diosa pasó a un plano más oscuro, llegando a verse la fertilidad y la menstruación como algo sucio y sombrío:
● En el antiguo Egipto se consideraba el ciclo menstrual una enfermedad igual a la gripe.
● En la Grecia clásica, Hipócrates (460-370 a.C.), que era conocido como el padre de la medicina moderna, describió la menstruación como una enfermedad propia de los cuerpos “defectuosos” de las mujeres y su prescripción médica para la cura era casarse o quedar embarazada.
● Aristóteles (384-322 a.C.) vio la menstruación como un signo de la inferioridad femenina, relacionada con la parte pasiva que él consideraba que las mujeres desempeñaban en la reproducción. Para él las mujeres eran hombres imperfectos.
● En la Roma clásica, Plinio El Viejo (23-79 d.C.) escribió en su libro “Naturalis historia”:
"El contacto con el flujo mensual de la mujer amarga el vino nuevo, hace que las cosechas se marchiten, mata los injertos, seca semillas en los jardines, causa que las frutas se caigan de los árboles, opaca la superficie de los espejos, embota el filo del acero y el destello del marfil, mata abejas, enmohece el hierro y el bronce, y causa un terrible mal olor en el ambiente. Los perros que prueban la sangre se vuelven locos y su mordedura se vuelve venenosa como las de la rabia. El Mar Muerto, espeso por la sal, no puede separarse excepto por un hilo empapado en el venenoso fluido de la sangre menstrual. Un hilo de un vestido infectado es suficiente. El lino, cuando lo toca la mujer mientras lo hierve y lava en agua, se vuelve negro. Tan mágico es el poder de las mujeres durante sus períodos menstruales, que se dice que lluvias de granizo y remolinos son ahuyentados si el fluido menstrual es expuesto al golpe de un rayo".
● En el Talmud judío, escrito entre los siglos II y IV d.C. se anota: “Una mujer menstruante es impura por siete días y tiene que realizar un ritual de impureza aún si ella sangra por menos de siete días”. Y, “Un hombre que cohabita con una mujer menstruante merece una pena de muerte celestial y es azotado por decreto rabínico”.
● Durante la Edad Media, siglos V y XV, se creía que la sangre de la menstruación era venenosa. Una mujer con la regla secaba los cultivos y morían las abejas, los cereales se volvían estériles, debilitaban el acero al corroerlo, los espejos se enturbiaba nada más que con su mirada y el marfil perdía su brillo, los perros se volvían rabiosos al comer algún alimento que estuviese en contacto con la mujer menstruante y un hombre que mantuviese relaciones sexuales con una mujer en los días de sangrado y que además, coincidiera con la luna nueva o con un eclipse, moriría por envenenamiento, y el hijo que fuese engendrado durante la menstruación nacerá con el pelo rojo.
● Durante los siglos XVIII y XIX se creía que los casos de depresión y suicidio femenino estaban relacionados con el útero por lo que se recomendaba el reposo físico y mental. También se mantuvieron muchísimas de las antiguas creencias de la Edad Media.
Las feministas de “la segunda ola”, especialmente desde El Colectivo de Mujeres de Boston de las décadas de los sesenta y setenta, reivindicaron el cuerpo de la mujer y sus procesos publicando el libro “Nuestros cuerpos, nuestras vidas”. A partir de este momento se comenzó a ver la menstruación como algo normal en la sociedad y no como un momento vergonzoso y sucio para la mujer.
Hoy en día, aunque parezca mentira, en los países subdesarrollados aún hay ciertos falsos mitos:
o En Malawi: caminar detrás de alguien que tiene el período puede hacer que se te rompan los dientes.
o En Afganistán: bañarse con el periodo te puede volver infértil.
o En Nepal: las niñas y mujeres que tienen el periodo deben ser aisladas mientras les dure la menstruación, por ser impuras.
o En Burundi: El contacto con una mujer que tiene el periodo puede ser mortal para otros miembros de la familia.
o En Japón: uno de los motivos por los que las mujeres no pueden hacer sushi es que cuando tienen la menstruación afecta la elaboración de este plato típico japonés.
o En Bolivia: corre la falsa creencia de que la sangre menstrual puede provocar enfermedades, especialmente el cáncer.
o En Irán: gran parte de las jóvenes iraníes consideran que la menstruación es una enfermedad y el uso de tampones es una amenaza para su virginidad.
o En Ghana el 95% de las niñas que están menstruando no acuden a la escuela.
Hay una investigación publicada por el National Institute of Health, en la que se realizó un estudio en 826 mujeres de entre 16 y 25 años de edad en la que se vio que, en la mayoría de ellas, el ciclo estaba relacionado con la luna. Existe una herramienta de autoconocimiento femenino llamado “diagrama lunar”, y es una herramienta muy utilizada por mujeres que menstrúan. Es una especie de diario en el que, mediante la escucha y observación a ti misma, dejas constancia de tu estado mental, emocional, energético, espiritual y corporal. Este “diario” puede presentar patrones que se repiten mes a mes en relación con la luna. El uso del “diagrama lunar” es bastante sencillo al figurar en él los días del mes. Sólo tienes que dibujar las lunas correspondientes y en el exterior escribir cualquier cosa que sientas o te apetezca recordar. En el interior puedes usar los colores que más te gusten, o con el que te sientas más identificada en ese momento

Ejemplo de diagrama luna
La palabra menstruación tiene dos importantes raíces tanto griegas como latinas, que son: mensis (mes) y mene (luna) debido a que en la antigüedad se relacionaba el ciclo de la mujer con el ciclo de la luna, ya que estos constaban de 28 días y de las cuatro fases que atraviesan ambos. Hay dos hechos que relacionan a la luna con la menstruación:
● El tiempo, el calendario lunar y la menstruación tienen semejanzas en la duración.
● La influencia que la luna tiene sobre las mareas, y que no pasó inadvertida por los antiguos, quienes atribuyeron que esa misma influencia se ejercía sobre los líquidos y humores del cuerpo.
Diferentes fases de la luna en la mujer:
● Luna nueva y fase menstrual: arquetipo de “La Bruja”. Momento propicio para cortar ciclos, dejar atrás cosas del pasado, purificarte y protegerte. Fase de introspección, de silencio, de soledad. Momento en el que nuestro cuerpo está más sensible. Suelta todo lo que no necesites con una ducha de agua caliente y aromaterapia (salvia sclarea), te ayudarán a relajar los músculos y aquietarte.
● Luna creciente y fase folicular: arquetipo de “La Virgen”. Momento propicio para preparar la fecundidad, crear cosas nuevas y trabajar en nuestro amor propio. Momento ideal para comenzar proyectos y nuevos hábitos ya que nuestros pensamientos son más claros, tenemos más confianza. El aceite esencial de geranio trabaja en el equilibrio de la producción estrogénica.
● Luna llena y ovulación: arquetipo de”La Madre”. Ligada a los nacimientos e ideal para realizar rituales de fertilidad. Nos aumenta considerablemente la energía y nos cuesta más, por norma general, conciliar el sueño. Momento en el que hay mayor impulso sexual. El aceite esencial de rosa búlgara es ideal para este momento ya que representa la plenitud.
● Luna menguante y fase lútea: arquetipo de “La Hechicera”. Fase ideal para dejar de lado antiguos patrones, momento idóneo para realizar rituales de liberación y superación. Disminuye nuestra capacidad de concentración y tolerancia hacia lo mundano pero crece nuestra intuición. Momento perfecto para dejar malos hábitos. En la menopausia los ciclos siguen existiendo, aunque no haya sangrado. El proceso cíclico femenino sigue manteniéndose.
Se dice que la mujer con la menopausia es aún más poderosa energéticamente, ya que su energía ya no fluye hacia el exterior, sino que se manifiesta internamente, retroalimentandose. Es un buen momento para conectar contigo misma, respetando tus procesos y poniendo límites a lo externo. Podemos seguir conectadas con la luna aunque la sangre ya no marque los tiempos. La luna nueva da inicio a este ciclo, puedes seguir escribiendo en tu calendario lunar y compararlo con tus antiguos diagramas lunares, esos en los que anotas tus ciclos menstruales, y ver qué es lo que ha cambiado, lo mismo ahora eres más sabia, más valiente, más consciente,…Con la menopausia nos volvemos sacerdotisas, chamanas y sanadoras.
Cómo nos afecta la luna
Durante la prehistoria, la carencia de reloj y tecnología, hacía que el ser humano fluyera con la naturaleza. Los individuos escuchaban y entendían sus ciclos, su vida giraba en torno a los astros y a las estaciones del año. Su rutina era sencilla: se levantaban con los primeros rayos de sol y se recogían cuando empezaba a oscurecer.
Actualmente las personas no prestamos atención a la naturaleza, las estaciones parecen sernos indiferentes, y nos comportamos igual en cada una de ellas. Miramos constantemente el reloj, el cual dirige nuestras apresuradas y estresantes vidas.
Es curioso, pero hemos olvidado que también pertenecemos al mismo ecosistema que el resto de los animales y seres vivos, que no tenemos que exigirnos tanto porque no siempre vamos a tener la misma energía, y que nuestro ciclo vital dependerá de lo que nos rodea y de la estación del año que estemos transitando en ese momento.
Perdemos nuestro nivel analítico ya que no prestamos atención a nuestro estado interior. Otra constante es el no permitirnos descansar y el no aceptar nuestras diferentes fases, como las de la luna, en la que a veces estamos brillantes, llenos de energía y vitalidad como en luna llena, y otras veces somos como la luna nueva en la que necesitamos descansar, reflexionar y sumirnos en nuestra propia oscuridad. Nos hemos vuelto esclavos del tiempo.

La naturaleza está en perfecto equilibrio y cuando nos alejamos de ella perdemos el balance y nos sometemos a estrés y sobreesfuerzo.
En el 2022 la OMS reconoció que había un síndrome de desgaste ocupacional, el que incluso se ha considerado una enfermedad.
Hay un artículo de “El Ecosistema” que lo define como: “sentir un bloqueo mental constante, ganas de rendirse -quizás hacerlo-, preferir realizar otra actividad, frustración, cansancio físico y emocional. A muchas personas les resuenan estas palabras en el cuerpo y tal vez, en alguna parte intangible de su ser. Esos síntomas tienen un nombre: síndrome de desgaste ocupacional, o simplemente burnout, una palabra inglesa que se refiere a quemarse, consumirse, reducirse”.
En 1842, bajo la Ley Británica, el Acta de Locura definía como “lunático” a una persona demente que gozaba de intervalos lúcidos durante las dos primeras fases de la luna y era afligida por un período de pérdida de entendimiento en el período posterior a la luna llena.
Según la ciencia, éstos son algunos de los efectos que la luna tiene sobre nosotros:
Relación con el sueño. La luna llena afecta de manera distinta a hombres y a mujeres, en el caso de los hombres provoca un mayor sueño y en cambio a las mujeres les costará más “pegar ojo”.
Cambios en el sistema cardiovascular. Al igual que pasa con las mareas, que la luna al acercarse o alejarse de la Tierra provoca un cambio en la atracción gravitacional, puede suceder que los líquidos en nuestro organismo se alteren. Según un estudio publicado en la National Library of Medicine, un grupo de científicos hicieron un experimento con estudiantes universitarios masculinos, en el que determinaron que la presión arterial se reducía curiosamente durante las fases de la luna nueva y llena, además de un descenso del ritmo cardíaco.
Salud mental. Tanto el filósofo griego Aristóteles como el naturalista Plinio el Viejo creían que la locura y la epilepsia eran causadas por la luna. También hay evidencias de aumento de violencia en reclusos y pacientes psiquiátricos.
Thomas Wehr, psiquiatra e investigador del sueño en el Instituto Nacional de Salud Mental (EEUU), concluyó que los patrones de sueño y de estado de ánimo variables de personas con trastorno bipolar se vinculan a los ciclos lunares.
Efectos sobre la mujer. Desde siempre se ha dicho que la Luna llena aumenta los partos y sincroniza el ciclo menstrual de las mujeres.
Efectos sobre el hombre. La testosterona masculina baja, mientras que la cortisona sube en la luna llena.
Chandra Namaskar
Existe una secuencia que se basa en los ciclos lunares y su origen es relativamente reciente, se conoce como Saludo a la luna o Chandra Namaskar, en sánscrito. Su creación data de finales de 1980, y es atribuido a un grupo de profesoras del centro “Kripalu” de Yoga y Salud en Stockbridge, Massachusetts. Idearon este suave vinyasa para respetar los cuerpos y los ciclos femeninos, ya que el saludo al sol durante la menstruación y la menopausia era demasiado potente para el sistema nervioso de la mujer.

Megha Nancy Buttenheim, es la directora fundadora y CJO (Chief Joy Officer) de Let Your Yoga Dance LLC, (esta práctica se la conoce también como “Sanación a través de la alegría”) y miembro de la facultad de Kripalu durante más de 30 años, y es una de las creadoras de “Chandra Namaskar”.
La Maestra Megha Nancy cuenta que: “A finales de los años 80, me preguntaba por qué en el yoga se prestaba tan poca atención a la Luna, al igual que mis colegas docentes de Kripalu Yoga. Los saludos al sol provienen de la tradición histórica masculina del yoga, pero queríamos hacerlo más accesible a las decenas de mujeres que se interesaban cada vez más en la práctica. Mientras que el Saludo al Sol eleva el “prana”, queríamos que el Saludo a la Luna reconociera el flujo descendente de la energía.

Distintas posiciones del Saludo a la Luna
Megha ha ido cambiando y adaptando la secuencia para aquellas personas que, por su capacidad física o por los que simplemente desean una práctica más suave, puedan realizarla desde una silla o sentados en el suelo

Ella comenta también que: “Cualquiera que sea la versión que practiques, te unirás a miles de practicantes y maestros de yoga que, durante más de tres décadas, han disfrutado de este saludo a la divinidad femenina”. Pero al igual que pasa con el saludo al Sol, el Chandra Namaskar también tiene distintas variaciones.
A mí, personalmente, me gusta practicar la secuencia creada por Megha y la acompaño con música. Recomiendo el “Tango to Évora”, pues me parece que esta melodía convierte al Chandra Namaskar en una secuencia altamente poderosa y femenina.
Beneficios de Chandra Namaskar

El Saludo a la Luna es un vinyasa de movimientos suaves que ayuda a calmar el sistema nervioso y nos permite conectar con nuestro lado femenino, despertando nuestra sensibilidad y canalizando la energía lunar, que tiene cualidades refrescantes, relajantes y creativas.
Podemos realizar esta secuencia en cualquier momento del día si necesitamos calmarnos, aliviar el estrés, antes de nuestra meditación, si queremos irnos a la cama, como calentamiento suave de nuestra rutina de yoga, etc. ya que sus movimientos enlazados con la respiración nos ayudan a serenarnos.
Esta práctica tiene beneficios físicos y mentales:
Beneficios físicos:
● Ayuda a mejorar la flexibilidad y movilidad de la columna vertebral, caderas y hombros, así como los tendones y piernas, tonificando el cuerpo y aportándole flexibilidad.
● Oxigena el cuerpo y mejora la circulación.
● Refuerza el sistema inmunológico.
● Estimula los órganos digestivos y ayuda a aliviar el estreñimiento.
Alivia los cólicos menstruales al realizar apertura de caderas y estiramientos de la zona abdominal.
● Te enseña a controlar la respiración cuando fluyes con la serie, ya que al interiorizar dicha secuencia y realizarla de forma automática, esta te transporta a un estado meditativo.
● Aprendes a coordinar movimientos.
● Tonifica el cuerpo y aporta flexibilidad
Beneficios mentales:
● Calma y relaja el sistema nervioso.
● Reduce la ansiedad, el estrés y la depresión.
● Mejora la concentración y la memoria.
● Al inducir a un estado meditativo, mejora la salud mental en general aportando creatividad y paz interior
● Te permite conectar con tu lado femenino.
Chandra, dios de la luna en la mitología hindú

En la amplia mitología hindú, no podía faltar el dios que representa a la luna. Este dios se llama Chandra.
En los textos védicos, se describe como el hijo de Atri y su esposa Anasuya, y su nacimiento tuvo lugar emergiendo del océano cósmico.
La dinastía lunar (Soma Vamsa o Chandra Vamsa) es una de las tres casas principales de la casta chatría (guerreros y gobernantes) descendientes de Soma o Chandra. En la astrología hindú, Chandra desempeña un papel importantísimo en el análisis del horóscopo, la personalidad y destinos de las personas, y se cree que la posición de Chandra en el horóscopo, a la hora de nacer, marca la personalidad y el destino del individuo.
Sus seguidores consultan a los expertos buscando orientación en sus cartas astrales. Es considerado una de las nueve casas (Navagraha).
Chandra es venerado especialmente en dos días:
● En luna llena o Purnima, en la que sus devotos mantienen el ayuno durante doce horas, ya que creen que la luna llena influye en las personas volviéndolas inquietas, irritables y con mal genio, resumiendo, convirtiéndolas en lunáticas. Practicando el ayuno se consigue reducir el ácido en nuestro sistema, ralentizar la tasa metabólica y aumentar la resistencia restaurando el equilibrio entre cuerpo y mente. Todo esto se acompaña con rezo y meditación para que nuestras emociones y pensamientos queden controlados y no haya estallidos de mal genio.
● En luna nueva o Amavasya también se realiza el ayuno y, según el Garuda Purana (textos antiguos) se realizan ofrendas de comida a los antepasados que vienen a visitarnos.
En la mitología, Chandra es representado como un dios joven y hermoso, portador de un garrote y un loto, ocupando una posición importante dentro de la tradición religiosa de la India, considerándolo una fuente de sabiduría y conocimiento. Sus devotos le realizan rituales y ofrendas a cambio de protección y bendiciones. También es equiparado con la deidad védica Soma (néctar divino asociado a la luna). Chandra es el padre de Budha (planeta Mercurio) y está casado a su vez con las 27 hijas de Daksha, el cual maldijo a Chandra por mostrar preferencia hacia una de ellas. Su maldición consistió en comenzar a perder brillo gradualmente dando lugar a las fases de la luna.

Y como no puede haber dios que la no la líe con una historia de amor, Chandra no iba a ser menos: Tara, la esposa de Brihaspati (planeta Júpiter) pasaba demasiado tiempo sola ya que su marido estaba ocupado en los problemas y asuntos de los Devas. Un día, Chandra fue a visitar a Brihaspati y vio a Tara, quedando locamente enamorados el uno del otro, hasta tal punto que Tara decidió abandonar a su marido. Evidentemente esto desencadenó una guerra entre ellos en la que tuvo que intervenir Brahma, el dios creador, y pedirle a Chandra que devolviera a Tara a su esposo.Tara regresó con su marido, pero con una sorpresa, ¡estaba embarazada! Ella nunca quiso revelar de quién era el niño a pesar de que tanto Chandra como Brihaspati se atribuyeron la paternidad. A este niño se le llamó Budha.

Otra leyenda también cuenta cómo Ganesha estaba regresando de un gran banquete ofrecido por Kubera (señor de la riqueza) en una noche de luna llena. Ganesha iba montado sobre su ratón tranquilamente de regreso a casa cuando se cruzaron con una serpiente por el camino. El ratón se asustó y salió corriendo haciendo que Ganesha cayera al suelo, con tan mala suerte que su estómago se abrió derramando todo lo cenado. Chandra, al ver la aparatosa caída, comenzó a reírse y a burlarse del pobre malherido provocando el enfado del dios, que rompió uno de sus colmillos para lanzárselo directo a la luna, maldiciéndolo para que nunca estuviera llena y creando, con su puntería, un gran cráter que se ve desde la Tierra. En la India está prohibido mirar a la Luna durante el Ganesh Chaturthi, que es un festival hindú en el que se celebra el nacimiento de Ganesha, dios de la sabiduría, la prosperidad y la buena fortuna, en este acontecimiento tan importante en toda la India, que dura diez días, se realizan rituales y ofrendas, sobre todo modaks, que es el dulce favorito de Ganesha.
Reflexión final.
Me ha sorprendido cómo, en la antigüedad, a pesar de las distancias, los humanos nos hemos regido siempre por la luna. Cómo este astro nos ha cautivado y nos ha marcado un calendario. Me imagino hace miles de años el impacto que tuvo que haber tenido esa esfera luminosa sobre nuestras cabezas y como puede ser posible que culturas sin conocerse hayan tenido la misma conexión y prácticamente el mismo calendario para regir sus vidas. Aún hoy seguimos hechizados por ella y nos afecta de maneras muy similares en el día a día. Deberíamos volver a conectar con nuestro ciclo menstrual, comprender sus diferentes energías, conocernos y respetarnos aceptando toda su luz y también toda su oscuridad.






























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